Masturbando al hombre
La mayoría de los hombres adoran que se les practique una combinación de golpes en pene y testículos. La mayor parte de las mujeres, cuando tocan esos órganos, lo hacen suavemente, demasiado suavemente. No tengas miedo de coger pene y testículos con firmeza. Aunque pueda parecer lo contrario, el hombre acabará agradeciéndotelo.
Técnicas para prolongar la excitación
La mayor parte de las parejas desean por encima de todo prologar y aumentar en la medida de lo posible la excitación que se produce en la realización de los masajes eróticos y amorosos. Acabar pronto los mismos por la llegada intempestiva del orgasmo deja en la boca un regusto a fracaso. Los hombres buscan prolongar su excitación para, así, poder proporcionar a la mujer el mayor placer posible.
El auto-placer femenino
En el mundo tántrico, la vagina recibe el nombre de yoni. Yoni significa “cueva de las maravillas”. El nombre le viene de perlas. Son muchas las maravillas de placer que tú, mujer, puedes encontrar en tu vagina y en los rincones de su compleja anatomía. El auto-placer, qué duda cabe, te ayudará descubrir y a experimentar con todo lo que tu cuerpo en general y tu yoni en particular pueden ofrecerte.
El masaje prostático: una delicia tabú
El masaje prostático es uno de los placeres más intensos que, en cuanto a estimulación erótica, puede experimentar un hombre. Muchos, incluso, pueden alcanzar el orgasmo sin necesidad de ser estimulados genitalmente. Para gozar de este tipo de masaje, sin embargo, hay que desprenderse de todos aquellos prejuicios que un hombre pueda tener sobre la participación de su ano en sus prácticas sexuales.
El control del orgasmo
Uno de los aprendizajes básicos para disfrutar de un sexo más intenso y pleno es el aprendizaje del control eyaculatorio. Saber retrasar el orgasmo e impedir su precipitación es fundamental a la hora de gozar de nuestra sexualidad.
El vibrador de dedo
Ha llegado el momento de apostar por lo sencillo. Que lo sea no quiere decir que no sea efectivo. Se desprecia demasiado el acto de masturbarse mutuamente, en pareja. Se asocia demasiado a la adolescencia y a una paja apresurada en el asiento trasero de un coche. Hay que pensar que masturbar a tu pareja es un acto eminentemente placentero y sólo por eso, por ser placentero, merece nuestro respeto y nuestro aplauso.
El masaje genital masculino
Una vez que hayas masajeado durante treinta minutos o más el cuerpo de tu pareja, pregúntale si puedes masajear sus genitales. La petición de permiso es una muestra de respeto y, al mismo tiempo, una fuente de confianza y seguridad. Dile que se concentre en sus sensaciones y que respire profundamente. Que se olvide de toda acción y se entregue al placer.
El auto-placer masculino
Cuando nos movemos en el universo tántrico, el auto-placer no es otra cosa que un camino que escoge uno mismo para abrir los canales de energía que tenemos en el cuerpo para que dicha energía fluya por ellos. Abriendo esos canales, seremos más conscientes de las sensaciones que tengamos y de la respuesta que nuestro cuerpo da al placer y al tacto. La activación de nuestros chakras hará que nos sintamos completamente vivos.
Hacia la sabiduría por los sentidos
No hay mejor camino para ampliar los límites de nuestro estado de conciencia que el de potenciar nuestros sentidos. Ello es fundamental para mejorar la vida en pareja y para aumentar nuestra sabiduría. Tocar y ser tocado es una de las maravillas que la Naturaleza nos ofrece para ir más allá de nuestros límites y, con nuestra pareja, avanzar hacia nuevos horizontes de felicidad y sabiduría.
El acto sexual tántrico
A diferencia de las muchas, maravillosas y exóticas posiciones del Kama Sutra, el Tantra utiliza sólo unas simples posturas eróticas debido a que el objetivo del mismo es canalizar la energía de los genitales en lugar de simplemente disfrutar de las sensaciones placenteras que el sexo da.
Juguetes para el pene
¿Has visto alguna vez algún material publicitario que cante las excelencias de un producto que te serviría para agrandar tu pene? Seguro que sí. Después de todo, este tipo de publicidad nace de algo básico: intentar vender gracias al aprovechamiento de algo que desde que el hombre es hombre le ha venido causando una gran inseguridad sexual.
