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Juguetes eróticos

Leer el Kamasutra original puede ser una experiencia fascinante. En él encontrarás no sólo asesoramiento sobre técnicas y posturas eróticas, sino también una maravillosa ventana para asomarte a otra cultura y otro tiempo históricos. Ese vistazo a lo que gustaba a los hombres y mujeres de hace tantos años te servirá para comprobar que los gustos no eran tan diferentes a los que tenemos los hombres y mujeres de hoy en día.

Las personas de la India antigua estaban muy interesadas en el sexo. También lo estaban en la vida social y en la diversión. No somos nosotros quienes hemos inventado el ocio ni quienes nos hemos preocupado por vez primera de la manera de llenar el tiempo dedicado a él. Esto es muy evidente cuando Vatsyayana habla de los juguetes sexuales, los afrodisíacos y el sexo mágico. De hecho, el autor del Kamasutra nos habla en sus páginas de elementos que pueden utilizarse para colocar alrededor del pene para darle mayor tamaño o para prolongar la erección.

El nombre que Vatsyayana da a estos instrumentos es el de apadravaya, y, aunque hay quien ha apuntado a que quizás se refiera a un tipo de piercing genital, creemos que lo hace a algunos instrumentos comprensivos, que sirven para retener la sangre en el pene y para, así, hacer perdurar su erección. Algunos de estos juguetes eróticos serían pulseras de diferente tamaño que podrían montarse o colocarse alrededor de la polla para, así, mantener la erección y proporcionar al mismo tiempo mayor placer a la mujer.

El kantuka, por su parte, es el antecedente más directo del consolador. Que se haya avanzado infinitamente en el diseño y en la fabricación de los mismos (el plástico, el caucho, la silicona, el acero o, incluso, el cristal, nos han proporcionado una amplia gama de posibilidades de inventiva y fabricación) no quiere decir que la finalidad de su uso no sea la misma que la de tantos años atrás.

dildo de cristal

Utilizando un consolador para la penetración puedes mejorar considerablemente el orgasmo de tu pareja. Piensa que el consolador te permite controlar mucho mejor la velocidad y la profundidad de la penetración al tiempo que te concede la libertad suficiente para, con la otra mano, estimular el clítoris, el pene o lo pezones de tu pareja.

Hoy en día, la cantidad de juguetes sexuales disponibles en el mercado parece interminable y hay una amplia gama de juguetes eróticos disponibles para cualquier persona que quiera experimentar, diversificar su vida sexual o divertirse solo o en compañía.

Ese nombre de juguetes sexuales o eróticos abarca una gama muy amplia de productos: consoladores, vibradores, esposas, collares, látigos, palas, dildos, estimuladores de pezón o de clítoris, etc.

Los vibradores pueden ser cortos y gruesos o largos y delgados. Para su uso recomendamos combinarlos con algún lubricante con base de agua. Esto hará que resulten más cómodos a la hora de cumplir con su función, que no es otra que la de aumentar el placer de quien los goza. Que puedan servir para practicar la masturbación o para usarse junto a una pareja y durante el acto sexual compartido sólo depende de un factor, eso sí, fundamental: tu propia voluntad. Será ella la que determine el uso que vas a dar al vibrador.

Los vibradores pueden estar equipados con ventosas. Esas ventosas permiten que el vibrador pueda pegarse en cualquier parte, dejando las manos libres para la caricia, el masaje o para realizar otro tipo de estimulación más intensa en otra parte del cuerpo.

Los vibradores están consiguiendo, poco a poco, algo que hace tan sólo unas pocas (muy pocas) décadas parecía un tema tabú (¿seguro que no lo sigue siendo?): que muchos hombres heterosexuales descubran el placer de la estimulación y la penetración anal, lo que puede ayudarles a sentir orgasmos muy intensos y de muy larga duración, similares al orgasmo femenino sobrevenido tras una estimulación conveniente e intensa del punto G.

Para algunas mujeres, el poder penetrar a su pareja con uno de estos juguetes eróticos puede resultarle una experiencia muy liberadora que ayudará a acrecentar su intimidad y confianza. También puede resultar para ellas muy relajante y placentera la penetración anal. Si tanto el hombre como la mujer están cómodos practicando este tipo de sexualidad, pueden optar por buscar un arnés que, provisto de su consolador o vibrador, puede adaptarse perfectamente al cuerpo de la mujer para que sea ella la que penetre a su pareja. Estos arneses están diseñaos especialmente para que, al tiempo que la mujer penetra a su pareja, la propia mujer sea estimulada clitorianamente. La sofisticación de diseño permite eso. La de la imaginación, el dildo doble, el que encaja dentro de la vagina de la mujer mientras ella penetra a su compañero. Esto puede ser particularmente emocionante y una experiencia inusual que puede estar cargada de erotismo y placer.

Es recomendable que, para el uso de todos estos juguetes para adultos, recurramos a la utilización de buenos lubricantes que mejoren sus prestaciones y nos permitan gozar más y mejor de ellos, sin escoceduras ni rozaduras indeseadas.

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Piercing genital

El piercing genital fue, durante muchos siglos, algo no habitual en el mundo occidental. Ha sido sólo en estos últimos tiempos cuando hombres y mujeres tanto heterosexuales como homosexuales han adoptado esta moda y la han incorporado a su manera de presentarse ante el mundo. Al hacerlo, han reactualizado una práctica que ha existido en el mundo durante milenios.

En el tiempo de la Viagra y de la cirugía del pene para aumentar su tamaño o mejorar su imagen hay que tener en cuenta que nada es tan nuevo como podría parecernos. Los seres humanos siempre han sentido fascinación por su propio cuerpo y siempre ha tratado de mejorar la imagen o las prestaciones de aquello que la naturaleza les ha proporcionado. Muchas personas creen que el tatuaje, el piercing y otras formas del arte corporal (incluyendo aquí la mutilación) son algo recién inventado, algo nuevo y moderno. Esta creencia es errónea y eminentemente anti-histórica. En el mismo Kama Sutra, Vatsyayana habla de cómo realizar un piercing en el pene y de cómo conseguir, poco a poco, que el agujero que se ha creado en él aumente de tamaño y se haga mayor.

Hoy en día se perforan clítoris, labios vaginales, perineos, pezones, ombligos… El piercing en el pezón se hizo muy famoso durante la década de los ochenta del siglo pasado y son muchas las mujeres jóvenes que, en la actualidad, lucen un encantador y sugerente piercing en el ombligo.

Si estás interesado o interesada en tatuarte o perforarte alguna parte de tu aparato genital, asegúrate de acudir a la consulta de un profesional registrado y que, al mismo tiempo, goce de una buena reputación. No te la juegues en cuestiones de higiene y salud. Perforar el pene, el clítoris o uno de tus labios vaginales no es lo mismo que perforar el lóbulo de la oreja.


arnés con dildo
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