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El azote según Vatsyayana

El Kama Sutra no es sólo un libro de posturas. El Kama Sutra es algo más. Es una guía para llevar una vida placentera y elegante, una recolección de recomendaciones que no sólo tratan de las relaciones sexuales, también lo hacen, por ejemplo, de la obtención de pareja y del comportamiento de ésta, una especie de recopilación y reescritura de escritos anteriores, costumbres milenarias y sabiduría popular.

El Kama Sutra es, posiblemente, uno de los textos más antiguos en los que se hace referencias a determinadas prácticas sexuales que hoy englobaríamos, sin problema alguno, dentro de todo aquello que llamamos sadomasoquismo. En el Kama Sutra, dichas prácticas aparecen recogidas por su capacidad de proporcionar placer a los amantes. La función del Kama Sutra respecto a ellas es ofrecer una serie de consejos para que esas prácticas sean llevadas a cabo. Vatsyayana, autor del Kama Sutra, habla de arañazos, de marcas de las uñas en distintas partes del cuerpo, de mordiscos y, también, de azotes.

En el Kama Sutra se indican las siguientes zonas corporales como zonas azotables: hombros, cabeza, entre los pechos, espalda, parte media del cuerpo, costados. Esos azotes pueden ser realizados de distintas maneras: con el dorso de la mano, con los dedos algo contraídos, con la palma abierta o con el puño. A estos cuatro modos de azotar Vatsyayana une cuatro más, éstos últimos realizados con objetos. Esos cuatro modos de golpeo son la cuña en el pecho, la tijera en la cabeza, el instrumento de perforación en las mejillas y las pinzas en senos y costados.

Hay que señalar que Vatsyayana desprecia explícitamente estas prácticas a las que considera propias de lugares geográficos muy determinados y muy peligrosas y ruines.

Los sonidos del azote

Vatsyayana, dependiendo del sonido que cada azote origina y de los quejidos, gemidos o lamentos que provoca, distingue entre ocho clases de sonido: el sonido hin, el del trueno, el del arrullo, el del llanto, el sonido phût (sonido semejante al de un objeto hundiéndose en el agua), el phât (sonido parecido al del bambú al hendirse), el sût y el plât.

Vatsyayana, por ejemplo, recomienda golpear con el puño la espalda de la mujer mientras ella está sentada en el regado del hombre. La mujer, lejos de encajar los golpes con sumisión, debe, al decir de Vatsyayana, devolverlos con furia mientras emite los sonidos del llanto y el arrullo.

El autor del Kama Sutra también recomiendo golpear entre los senos con el dorso de la mano mientras se produce la unión entre el hombre y la mujer. Esos golpes deberán seguir un ritmo acorde con la intensidad de la cópula e ir acompañados del sonido hin, que se alternaría con otros. El momento de los besos, por ejemplo, sería acompañado por la mujer con un siseo susurrante, sibilino y tremendamente seductor.

Durante la excitación de los golpes, si la mujer no está acostumbrada a los mismos, debe exclamar palabras que exijan liberación o reclamen ayuda. Llegando el desenlace de la unión, el amante debe oprimir con las palmas de sus manos los senos y los costados de su pareja. En la coyunta debe exhibirse, por parte del hombre, una cierta rudeza, un cierto ímpetu y una masculinidad impetuosa que contraste con la ternura de la parte femenina.

Así es como Vatsyayana describe una unión sexual que, vista desde nuestra perspectiva, parece tener poco que ver con lo que nosotros entendemos como BDSM. No se habla aquí de consenso, fundamental como sabemos para que toda práctica de este tipo sea considerada una práctica sadomasoquista o BDSM.


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