Meditación y masaje

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Formas de meditación pre-masaje

La meditación puede convertirse en un instrumento fundamental de ayuda a la hora de un masaje. Como el masaje, también la meditación
debe realizarse con el cuerpo entero. Es todo nuestro cuerpo quien debe entregarse a la tarea de la meditación. Para ello, nada mejor que intentar detener el flujo mental. Silenciar la locuacidad interior es la mejor manera de dejar que cada parte de nuestro organismo se exprese.

No existe una única técnica de meditación. Las técnicas de meditación son muy variadas. Unas pedirán que mantengamos los ojos abiertos. Otras, que los tengamos cerrados. Se pedirá una respiración natural o, por el contrario, un ritmo determinado. Habrá escuelas de meditación que impongan la necesidad de buscar la manera de dejar la mente en blanco y escuelas que defiendan la concentración en una determinada imagen. Algunas, más que el silencio, pedirán la repetición ritual de un mantra. Hay formas de meditación que intentan crear una especie de corriente energética que, recorriéndonos, lama nuestro cuerpo como si fuera una ola de calor. Otras intentan focalizar toda la concentración sobre una parte determinada del cuerpo. Hay formas de meditación de carácter tántrico que hablan de cómo las técnicas de meditación adecuadas pueden permitirnos alcanzar una fusión completa con las fuerzas más vastas del universo.

En cualquier caso, para encontrar la forma de meditación que mejor se adecúa a nuestras necesidades nada mejor que experimentar con ellas. Sea cual sea la forma de meditación escogida, lo más importante es incorporarla a las rutinas diarias. Al menos durante algunos meses. Incorporando esa rutina meditativa a nuestra vida, comprobaremos cómo llegamos a la mesa de masaje con una sensibilidad y una concentración interior inimaginables hasta ese momento.

Hay dos componentes, sin embargo, que creemos que no deben faltar en ninguna forma de meditación efectiva. El primero es un firme control sobre la respiración. El segundo, una cierta concentración en el abdomen. Alcanzando estos dos objetivos, el masaje será más efectivo.

¿Qué escuelas incluyen estos componentes? La escuela del Zazen, derivada del Zen, es uno de ellas. Aquellas formas del yoga que se centran en la concentración sobre determinados centros de energía o chakras son otras. Busca la que más te interese y piensa en algo muy importante: el arte de la meditación no es algo que pueda adquirirse de manera autodidacta. Lo mejor, para conseguir dominar dicho arte (o, al menos, para avanzar en su dominio), es encontrar un buen profesor.

Una propuesta de ejercicio de meditación

Hasta que llegue ese momento, nosotros vamos a ofrecerte una forma de meditación que incluye elementos de la tradición Zen y del yoga.

Para realizar la forma de meditación que te proponemos, sigue los siguientes pasos:

  1. Siéntate sobre un cojín con la espalda erguida y las piernas cruzadas. Si no pudieras hacerlo de una manera cómoda, siéntate sobre una silla con respaldo recto y con las rodillas separadas.
  2. Respira por la nariz siguiendo un ritmo natural. Cuando exhales suspende completamente cualquier actividad y deja que, de manera espontánea, vuelva la respiración a ti.
  3. Deja que el flujo de aire penetre hasta tu abdomen.
  4. Cuenta lentamente las exhalaciones, del uno al diez, de manera reiterada.
  5. Concentra toda tu atención en el abdomen durante los primeros cinco minutos de la meditación. Conforme vaya avanzando la meditación, mantén la atención en el centro de tu frente.
  6. Intenta no seguir el curso de tus pensamientos. Si centras tu atención sobre los dos puntos referidos (abdomen o frente) te resultará más sencillo la tarea de despreocuparte de tus pensamientos.
  7. Deja de lado poco a poco, y siguiendo los pasos anteriores, tus expectativas y tus preocupaciones.

Esta forma de meditación puede servirte para conseguir ese estado mental que potenciará los efectos del masaje que, posteriormente, vayas a recibir. Eso no quiere decir que debas prolongar en exceso la duración de la misma, sobre todo al inicio de la misma. Diez minutos deben bastar en los primeros días. Ese tiempo se irá incrementando conforme vayas adquiriendo experiencia.

No importa mezclar varias tradiciones, pero debes tener en cuenta que eso podrás hacerlo cuando hayas adquirido un cierto control sobre las diferentes prácticas. Lo importante es encontrar una rutina que te resulte sencilla de seguir y, al mismo tiempo, efectiva. El masaje que recibas a continuación resultará muy más efectivo y alcanzará mejor sus objetivos.