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El sexo como ritual

El Kamasutra no deja nada al azar. Cada pequeño gesto, cada caricia, cada beso y cada abrazo forma parte de un ritual o una ceremonia en el que todo se realiza de manera muy cuidadosa y, sobre todo, reverente. En cierto modo, la gran lección del Kamasutra, al igual que muchas de las que encontramos en el Tantra, giran en torno a una concepción de la pareja como dos seres que, en la relación sexual, deben reverenciarse y tratar al otro como si de una especie de dios o de diosa se tratase. El desnudarse y desnudar a la persona amada, qué duda cabe, forma parte de todos esos rituales a los que el Kamasutra no deja de prestar una gran atención.

Estamos convencidos de que cualquiera de nosotros se ha dejado llevar en más de una ocasión por el frenesí apasionado de la excitación sexual. Ésta, si no es domesticada mediante el uso de técnicas bien aprendidas y el control de la propia voluntad, puede convertir una relación sexual en una especie de carrera que empieza siempre por quitarse la ropa de cualquier manera, deprisa y corriendo, un poco a trompicones. La propuesta que vamos a hacerte aquí no tiene nada que ver con el apresuramiento que el deseo desbocado impone. Lo que vamos a proponerte está impregnado por ese sentido de lo reverencial y ritual que emana del Kamasutra y de la concepción de la relación amorosa entre el hombre y la mujer que éste transmite.

El desnudarse mutuamente es, en nuestra propuesta, un ritual cargado de erotismo. No se trata de quitarse la ropa sin más para quedar desnudos y practicar un coito más o menos apresurado. Se trata de convertir ese desnudarse mutuamente en una escalera llena de varios peldaños de placer por los que deberá irse pasando para ascender a la cima de un placer que será la culminación perfecta de todo un ritual de amor y de deseo.

Desnudarse eróticamente

Para que el acto de desnudarse mutuamente se convierta en un ritual erótico es necesario, ante todo, concebir dicho acto como una especie de juego previo. Los preliminares no deben comenzar en la desnudez. Los preliminares deben iniciarse cuando la pareja está vestida. Seguramente los juegos de miradas ya habrán puesto los primeros peldaños de esa escalera de la que hablábamos. Quizás ya las manos se hayan buscado y las caricias por encima de la ropa hayan comenzado a acelerar un latido que empieza a dar señas de excitación. Pues bien: ahora es cuando hay que actuar con cabeza. Ahora es cuando hay que pensar en el acto de quitar la ropa a nuestra pareja como si estuviéramos desenvolviendo (¿acaso no lo hacemos?) el regalo más preciado que la vida nos podría dar.

Ir quitando la ropa poco a poco es fundamental para que este ritual de adoración mutua se realice correctamente y para que los cuerpos de la pareja se vayan preparando para gozar del instante mágico de su encuentro y su fusión. Cada trozo de piel que vaya quedando desnudo deberá ser honrado con los labios, la lengua, los dientes, las manos y los ojos. Si éstos se deben recrear en la contemplación de la belleza destapada, los labios deben dejar en esa belleza, y sin escatimar en intensidad ni número, la firma de su deseo. Ir descubriendo cada parte de, cuerpo de la pareja poco a poco resultará muy excitante. Acariciar los muslos, los pechos, los glúteos, todos los puntos calientes que vayan descubriéndose al desnudarse mutuamente y que vayan quedando al alcance de la mano será la mejor manera de avanzar hacia placeres mayores sin perderse pequeñas maravillas que pueden convertir la relación sexual en una relación única e inolvidable.

Concentrarse en el placer de desnudar y ser desnudado, de paladear cada sensación al sentir cómo la ropa va despegándose de la piel, de sentir la maravilla de quitar un botón, de bajar una cremallera que va desde el cuello hasta un poco por debajo de los glúteos, de separar un corchete que sujeta un sujetador, es parte fundamental de este ritual de desnudarse mutuamente que te estamos proponiendo.

¿No te resulta erótico pensar en una caricia, un beso o un lamido en la parte posterior del cuello? ¿No te parece sensual pensar en cómo un vestido se desliza cuerpo abajo siguiendo la ruta que marcan las suaves curvas del cuerpo de tu pareja? ¿Cuántas sensaciones hay tan placenteras como meter tu mano bajo el sujetador de tu chica y, así, palpar la suavidad de sus pechos o sus pezones? ¿Te has imaginado la maravilla de arrodillarte ante ella y, cuidadosa y lentamente, bajar sus bragas muslos abajo con tus dientes?

Si has pensado en toda esa maravillosa sensación de desnudarla, piensa ahora en todo lo que puedes experimentar cuando es ella quien, de una manera sensual, se dedica a desnudarte. Imagina tu camisa desabrochada, con sus labios acariciando tu pecho, encendiendo poco a poco el fuego que habrá de abrasaros. Imagínala arrodillada ante ti, desabrochando tu cinturón, desabotonando tu pantalón, bajándotelo mientras su mentón y sus labios acarician levemente esos genitales que, por poco tiempo, permanecen ocultos bajo tu ropa interior. ¿Puedes hacerte una idea del placer que sentirás cuando sus manos bajen lentamente tu slip o tu bóxer y tu pene quede, seguramente erecto, enfrentado a la cavidad glotona y tentadora de su boca?

Como ves, pocos actos pueden resultar tan excitantes y sensuales para una pareja como el de desnudarse mutuamente. Qué duda cabe que una buena manera de mejorar la calidad de las sensaciones es la de usar una buena, elegante y seductora ropa interior para añadir erotismo al hecho de desnudarse mutuamente. Si deseas conseguir una sensual y excitante ropa interior a un precio único bucea en el catálogo que pone a tu disposición los Sexshops Online.