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De la muñeca hinchable al maledoll

Hace ya un tiempo que dedicamos un post en esta sección a un juguete erótico que, saliendo de las catacumbas del desprestigio, había conseguido convertirse en objeto del deseo de muchas personas que habían encontrado en él una buena manera de dar un toque especial y personal a su masturbación. Ese juguete era la tradicional muñeca hinchable, la sexdoll, la mujer de silicona, goma o plástico que en las versiones más sofisticadas podía adquirir una apariencia realística inimaginable hace apenas dos décadas, cuando la muñeca hinchable era sinónimo de despedida de soltero tronada o regalo guasón de cumpleaños.

En esta ocasión vamos a hablar del maledoll, la versión masculina de la sexdoll. Como aquéllas, los maledolls o muñecos eróticos masculinos han adquirido en los últimos tiempos una apariencia realística que no hace demasiado no podía imaginarse. Los maledolls tienen cabello natural, guiñan el ojo y están musculados. Son, en definitiva, amantes sintéticos hechos para satisfacer las exigencias físico-eróticas de aquellas mujeres que, en un momento dado, no quieran o no puedan contar con la colaboración de un amante de piel y huesos para darse un chapuzón de placer.

Ésa, al menos, era la intención de la industria del juguete erótico al lanzar al mercado los muñecos eróticos masculinos: conseguir con el género femenino el mismo éxito de ventas que las sexdolls han conseguido en el mercado masculino. La realidad, sin embargo, se ha mostrado tozuda a la hora de demostrar hasta qué punto hombres y mujeres somos diferentes a la hora de plantearnos la relación sexual. Hasta el momento, el principal consumidor de los maledolls son los hombres homosexuales.

Muñecos realísticos masculinos

Unos de los maledolls más prestigiosos que existen en el mercado son los fabricados por la empresa Sinthetics. Estos muñecos eróticos masculinos tienen una estatura de 1,70 metros y pesan algo más de 45 kilos. Sin duda, un peso no fácil de mover por una mujer. Esto, argumenta el fabricante, puede tener un peso determinante a la hora de limitar las posibilidades de expansión entre el público femenino de los maledolls. Por eso, sostiene, el muñeco erótico masculino encuentra su clientela habitual entre parejas homosexuales y hombres solos.

Esta, sin embargo, no es la única explicación que intenta dar respuesta a la pregunta de por qué el hombre tiende más a comprar los maledolls que las mujeres. Hay una explicación que apunta a las diferencias existentes en el proceso de excitación de hombres y mujeres como razón que explicara el por qué un hombre es más proclive a comprar una muñeca o un muñeco erótico que una mujer. En el proceso de excitación del hombre desempeña un papel fundamental todo lo que tenga que ver con lo visual. Al hombre le excita mirar. Por el contrario, a la mujer le excita oír. La mujer, en lo referente al proceso de excitación, es más auditiva que visual.

Otro de los factores decisivos en el proceso de excitación de la mujer es la caricia, los preliminares, la seducción… ¿Cómo puede proporcionar eso un maledoll? De ninguna manera. Por eso la mujer mira en muchos casos al muñeco erótico masculino como algo risible y no utilizable en el seno de las relaciones eróticas. El hombre heterosexual puede utilizar la sexdoll para masturbarse. La mujer difícilmente cambiará un dildo, un vibrador o un estimulador de clítoris (esos juguetes eróticos que, al tiempo de resultar efectivos, permitirán el libre vuelo de la imaginación) por la presencia imponente de uno de estos muñecos eróticos masculinos con pelo de ser humano o yak, esqueleto articulado y pene de quita y pon para, así, poder lucir un pene grande, pequeño, venoso, liso, flácido, erecto, circuncidado…

Otra explicación sobre el predominio del hombre sobre la mujer en el consumo de maledolls sería la que apunta a motivaciones fundamentalmente culturales. Que vivimos en el seno de una cultura fundamentalmente patriarcal es algo que no puede negarse. Que se haya evolucionado hacia una sociedad en la que la igualdad entre hombre y mujer se haya convertido en un valor a defender no quiere decir ni que esa igualdad se haya producido ni que los prejuicios y formas de pensar propias de una cultura patriarcal se hayan desvanecido en el pozo del tiempo. Hay muchas personas (no necesariamente de edad avanzada) que asignan un papel pasivo a las mujeres en las relaciones sexuales. Ese papel estaría representado a la perfección por la sexdoll, que sería la representación idealizada y exagerada de la mujer sensual y entregada al hombre.

Precios y calidades

No hay datos ni estadísticas sobre la venta de estos muñecos eróticos masculinos que, en el caso de los maledolls, pueden alcanzar los 8.000 euros. Las empresas como Sintethics son, en este sentido, muy reservadas. Con su reserva, dicen, intentan proteger al máximo la intimidad de sus clientes.

Junto a Sintethics, Abyss Creations o RealDoll hay que destacar la existencia de Hitdoll. Esta marca china pretende competir utilizando para ello un argumento que puede resultar irrebatible para muchos compradores: el del precio. Los precios de las muñecas y muñecos eróticos masculinos de Hitdoll oscilan entre los 800 y los 4.000 dólares y sus productos están elaborados con TPE, un material elaborado con una mezcla de caucho y plástico que se utiliza para mangueras o manillares de bicicleta. La finalización del producto va mejorando poco a poco. Eso sí: aún está lejos de conseguir el inquietante realismo de las creaciones casi artesanales de firmas como RealDoll. La siguiente imagen es una prueba perfecta de dicho realismo.


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