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Sin mesa de masaje

No hay nada mejor que una mesa para efectuar cómodamente un masaje, pero no siempre se tiene una mesa a mano. Si por cualquier motivo no puedes disponer de una mesa, no renuncies al placer de dar o recibir un masaje. El suelo puede ser un escenario propicio a un buen masaje erótico. ¿Más incómodo que la mesa? Sí, no vamos a negarlo; pero si sigues nuestros consejos podrás minimizar al máximo las molestias.

Cuando no se dispone de mesa de masaje hay una tentación que siempre está ahí. La tentación consiste en utilizar la cama. Borra esa tentación de tu cabeza y no caigas en ella. Las camas son buenas para dormir. Las camas son buenas para hacer el amor. Pero las camas no sirven para hacer ni recibir un masaje. Las camas son blandas y una superficie blanda no es aconsejable para hacer un masaje. No te darán el apoyo necesario cuando, a la hora de realizar el masaje, ejerzas una determinada presión. Abandona, pues, la opción de la cama y plantéate la opción de hacer un masaje en el suelo.

Para realizar un masaje en el suelo lo primero que tienes que tener en cuenta es que debes disponer de un acolchado suficiente. ¿Qué se entiende por suficiente? Un colchón de espuma, por ejemplo, que tuviera entre 3 y 5 centímetros de grosor proporcionaría un acolchado suficiente para hacer un masaje en el suelo. Además de este grosor, es importante también tener en cuenta el tamaño del colchón. Éste debe ser más alto y ancho que el sujeto que va a recibir el masaje. Esta persona no debe, en ningún caso, exceder de los límites del colchón. Un colchón de más de dos metros de largo por 1,20 metros (o más) de ancho, podría ser idóneo para hacer un masaje en el suelo a una persona de dimensiones standard.

Cuando se va a realizar un masaje en el suelo hay otro acolchado que hay que prever y tener en cuenta: el que debe servir para apoyar las rodillas a la persona que realice el masaje. Hay trazos de masaje que obligan a la persona que los realiza a arrodillarse. Ese estar arrodillado puede acabar causando dolor en las rodillas de la persona que hace el masaje. Si el colchón no es lo suficientemente ancho como para que el dador del masaje apoye las rodillas sin que el receptor tenga que salir de los límites de la colchoneta, lo mejor es disponer de otro tipo de acolchado para que las rodillas del dador puedan apoyarse en ella. Un cojín, una toalla doblada, una manta gruesa… Cualquiera de estos objetos puede servir para que la persona que realiza el masaje en el suelo pueda descansar sobre ellos las rodillas.

Otra manera de conseguir un acolchado correcto para hacer el masaje en el suelo es utilizar dos o tres sacos de dormir. Si los abres y, superponiéndolos, los extiendes en el suelo, conseguirás una superficie correcta para hacer ese masaje en el suelo que quieres realizar.

Protección e higiene postural

Cubrir los sacos de dormir, una vez colocados, con una sábana limpia que sólo se utilice en dicha sesión es algo que debería hacerse en todo tipo de superficie. También si el masaje en el suelo se realiza sobre una plancha de espuma o sobre una manta.

Al efectuar un masaje en el suelo hay algo que debe tenerse en cuenta. Siempre es posible derramar aceite. Si se tienen alfombras, parket o cualquier tipo de objeto (la propia espuma, la sábana, los sacos de dormir…) que no queramos manchar, lo mejor es disponer de un trozo de plástico que se coloque encima de lo que deseemos proteger. Al doblar este plástico, tras la sesión, es importante tener en cuenta que debe doblarse hacia dentro, es decir, que la parte que ha quedado expuesta al contacto con el aceite quede escondida al doblarse y no quede fuera. Para que siempre sea así podríase colocar alguna señal, echa con cinta adhesiva, por ejemplo, en el lado del plástico que debe quedar escondido al doblar el mismo. Gracias a esa marca doblaremos el plástico siempre hacia el mismo lugar y evitaremos manchas fortuitas.

Una vez colocado todo, puedes comenzar tu masaje en el suelo. Éste, como norma general, debería ser un poco más corto que el masaje que se da sobre una mesa de masaje. Es importante colocarse bien e intentar doblar lo menos posible la espalda al realizar un masaje en el suelo. Hay que intentar evitar la posibilidad de padecer una contractura, pinzamiento o cualquier otro tipo de lesión debida al mantenimiento durante demasiado tiempo de una postura incorrecta. Bien colocado, el masaje en el suelo será más efectivo y, además, el disfrute de la persona que lo realice será mayor.