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Un poquito de arreglo

Si observamos las esculturas de cualquier templo indio comprobaremos que es habitual que representen a hombres y mujeres haciendo el amor desenfrenadamente. Incluso en épocas posteriores, y pese a la influencia islámica, se observan rostros de hombres con la cara bien afeitada y los bigotes perfectamente peinados, con el resto del cuerpo limpio de pelos y aceitado.

En esas imágenes, hombres y mujeres parecen casi ahogados por sus collares de perlas y rubíes, que tampoco faltan en los turbantes de los hombres. Los destellos de piedras preciosas en cualquier parte del cuerpo era algo habitual en el arte erótico de los tiempos de Vatsyayana.

A todos nos gusta arreglarnos cuando salimos y ofrecer nuestra mejor imagen. Cualquiera de nosotros considera que el sexo va asociado a un tipo determinado de ropa y por eso invertimos cada vez más en nuestra ropa interior. Por eso creemos que hay una ropa interior especialmente sexi y otra que no lo es tanto. Descubrirás nuevos aspectos de tu sexualidad y de la de tu pareja si te paras a pensar qué has o decidido llevar antes o incluso durante el acto sexual. Una buena manera de enriquecer tus sensaciones sería orientar la compra y uso de esa ropa interior no tanto hacia lo funcional y sexual como hacia lo sensual. En lugar de un diminuto tanga negro, las mujeres podéis buscar telas vaporosas que os cubran de caderas hacia abajo, telas que dejen ver al trasluz, que insinúen y, al mismo tiempo, sean sedosas y agradables al tacto. Los hombres, por su parte, en lugar de usar los típicos boxers, podéis optar por un sarong brillante y sedoso que hará que vuestra pareja os vea de un modo diferente.

Masaje en el Kamasutra

No hay excusas que valgan. Puedes comprar aceites de masaje muy fácilmente. Incluso puedes fabricarlo tú mismo vertiendo unas gotas de aceites esenciales puros (sándalo, jazmín, limón, incienso…) sobre un aceite de base. Con él conseguirás realizar mejores masajes y aportar un plus de sensualidad a tus prácticas sexuales.

Hoy, en muchas partes del subcontinente indio y de Birmania, al masaje se le conoce como champú. Es precisamente de esa palabra, que viene a significar algo así como amasar, de donde deriva la palabra inglesa shampoo, nuestro común champú. La relación de esas palabras hace pensar en la relación en cuanto al movimiento que las manos realizan sobre algo entre las nociones de masaje y lavado.

Hay muchos tipos diferentes de aceites de masajes disponibles hoy en día y muchos de estos provienen de Asia, que tiene una antigua tradición de masajes y de aceites para la curación, el bienestar y la belleza. Al igual que el lavado y el peinado, el masaje es algo que puede ser aprendido con bastante facilidad y que puede practicarse fácilmente en casa. El mero hecho de tocar a tu compañero de manera cariñosa será relajante para ambos. No hace falta estar dotado naturalmente para ello. O sea: que no seas indeciso ni inseguro. Te bastará con estar dispuesto a intentar dar placer a tu pareja. Ése es el primer y casi único requisito. El resto lo traerá la práctica.

Al igual que con todos los aspectos del ritual, la preparación y el pensamiento son claves para el éxito. No hay nada de menos relajante que estar en tu espacio perfectamente preparado y listo para empezar el ritual y darte cuenta en ese preciso instante de que hasolvidado el aceite de masaje. Para evitar eso prevé todos tus pasos de antemano. De antemano también decide con tu pareja qué tipos de olores os gustan más, si los suaves o los más penetrantes.

Si eres de los que no se fían demasiado de su pareja como realizadora de masajes te alegrará saber que el masaje que aquí se propone, y que tiene tantos puntos de contacto con el masaje tántrico, puede implicar que no siempre se realice con las manos (¿es a eso a lo que temes?, ¿a las manos de tu pareja?), sino que puede hacerse con tiras finas de tela o piel, con plumas suaves (imagina el exotismo de una pluma de pavo real deslizándose sobre tu piel), hojas suaves o hierbas. Puedes probar con cosas semejantes antes de aplicar el aceite de masaje.

Reglas simples del masaje erótico

Antes de iniciar tu masaje, debes tener en cuenta unas reglas simples. Por ejemplo: evita la presión directa sobre la columna vertebral, ten cuidado con la longitud de tus uñas, presenta el aceite de masaje en un envase atractivo, asegúrate que el aceite no está demasiado frío y no dejes que caiga directamente sobre la piel de la persona masajeada. Ten a mano unas cómodas toallas que permitan cubrir alguna parte del cuerpo si se siente frío y, por encima de todo, intenta que el espacio en el que realizas el masaje esté convenientemente iluminado (es decir: tenue y sugerentemente iluminado) y tenga la temperatura adecuada. No es cuestión de congelarse ni de sudar a chorros. Es cuestión (siempre) de gozar.