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¿De dónde viene el Tantra?

Hablamos del Tantra como algo milenario, pero ¿dónde hinca exactamente sus raíces el Tantra? Si queremos hablar de los orígenes del Tantra debemos hacerlo incluso de la edad de piedra. Los yacimientos y los restos que nos han llegado de aquellos días ha permitido especular a los historiadores sobre la existencia en aquel tiempo de rituales dedicados a rendir culto a la mujer. Estatuillas de Venus y pinturas en las cuevas nos hablan de cultos a la fecundidad y a la feminidad.

Es en ese magma de cultos donde podríamos hallar la semilla original del Tantra, aunque lo cierto es que dicha afirmación no puede argumentarse sino desde la simple especulación y la intuición. El primer escrito que podríamos catalogar como de texto tántrico data del año 500 d.C. y pertenecen a la cultura hinduista. De cien años más tarde, aproximadamente, data el primer texto tántrico que podemos encontrar en la cultura budista.

Antes de esos textos, los conocimientos del Tantra debían transmitirse de forma oral. En cuanto al lugar de nacimiento del Tantra, existen muchas discusiones al respecto. Durante mucho tiempo se dijo que los orígenes del Tantra había que buscarlos en la India y que era desde ahí desde donde se había expandido al resto de países. Estudios posteriores hicieron que muchas personas empezaran a defender un origen tibetano del Tantra. Hay quien sostiene, incluso que el origen del Tantra se halla en algunos textos escritos por el mismo Buda.

Sea de origen hindú, sea de origen budista, lo que parece cierto es que el Tantra nació en un momento en que budismo, jainismo y tradiciones védicas estaban en contacto. Hay quien habla del Tantra como de un conjunto de prácticas y enseñanzas que debían servir de contrapunto a las ideas de los sacerdotes hindúes. Para éstos, la renuncia al sexo y a los placeres de los sentidos eran condiciones sine qua non para comprender los misterios de la vida. Los seguidores del Tantra empezaron a defender desde el principio el uso del sexo como instrumento para alcanzar la iluminación.

Sea cual sea el origen del Tantra, lo cierto es que llega un momento de la historia del Tantra en el que se comienzan a vislumbrar dos formas de entender el Tantra, la hindú y la budista. Y que cada una de ellas irá evolucionando de distinta manera. Veamos a grandes rasgos cuál fue la evolución histórica de cada una de las formas del Tantra.

Tantra hindú

En el Tantra hindú hay dos divinidades básicas: Shiva y Shakti. La primera es el principio masculino, representación del estado más elevado de conciencia. La segunda, el principio femenino o de la energía cósmica. La conciencia y la energía, unidas, dan lugar a la Unidad. Y es de la unión de entre Shiva y Shakti de donde surgen los siete chacras del universo.

En el Tantra hindú, a Shakti se la conoce también como Kundalini y se considera que se encuentra dormida en el chacra base y espera ser despertada mediante prácticas yóguicas. La unión de Shiva y Skakti se produce en el chacra Sahasrara y es esa unión la que permite alcanzar la suprema felicidad.

Como hemos visto, la práctica del Yoga es fundamental en esta rama del Tantra. En ella, además, podemos encontrar varias corrientes o, por decirlo de algún modo, distintas maneras de llevarlo a la práctica.

Las cinco corrientes principales que han aparecido en la historia del Tantra hindú son éstas:

  • Shakta. Veneradores de Shakti, entienden que para contactar con la Conciencia Pura hay que buscar tres medios: el cuerpo, la mente y el mundo material. Dentro de esta corriente encontramos tres escuelas principales: Kaula (los seguidores de esta escuela practican las técnicas del Mahituna para canalizar la energía sexual y alcanzar sus metas espirituales), Misra (similar a los kaulas) y Samaya (escuela que pone el énfasis en la práctica yóguica).
  • Shivaismo.
  • Vishnuismo.
  • Saura.
  • Ganapatya.

Tantra budista

La rama tántrica del budismo tibetano recibe el nombre de Vajrayana o de Tantrayana. Esta rama del Tantra comparte con el Tantra hindú muchos elementos, aunque en cada una de las ramas adquiere un significado distinto.

Si hay tres elementos que hacen distinto al Tantra budista del Tantra hindú son los siguientes:

  • La renuncia a la idea de un yo eterno.
  • La actitud de la mente iluminada o renuncia compasiva a la iluminación individual en favor de una iluminación colectiva.
  • La filosofía correcta, fundamentada en la creencia de que todos los fenómenos son impermanentes.

Otra diferencia entre el Tantra budista y el Tantra hindú es que, así como el segundo se utilizan siete chacras, en el primero se utilizan cinco.

Las prácticas del Tantra budista permiten alcanzar lo que se conoce como liberación. La liberación se produce cuando nos damos cuenta de la percepción equivocada del mundo y de comprensión de que, al contrario de lo que creemos, no somos un yo independiente.

En el Tantra budista, el término equivalente al Kundalini hindú es el de Tun-mo. Siendo ligeramente diferente, lo cierto es que ambas ramas del Tantra coinciden en la utilización del deseo como sendero hacia la realización completa de la persona.

Otro aspecto que iguala al Tantra hindú y al Tantra budista es que tanto uno como otro, llegados a Occidente, fueron reinterpretados acorde a la mentalidad propia de Occidente. ¿Eso que significó? Que se potenciaron los aspectos que tenían más que ver con la práctica sexual y se difuminaron más aquéllas que tenían más que ver con la espiritualidad. A esta nueva forma de entender el Tantra podemos llamarla Neotantra.


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