Mujer tumbada y hombre arrodillado

La postura del Kama Sutra que te proponemos hoy, una postura a la que se le suele llamar “el barco de vela”, es una postura erótica que combina a partes iguales comodidad y placer. «El barco de vela» es una postura que tiene un algo de oriental y de exótico y que resulta muy erótica y excitante tanto para el hombre como para la mujer.

¿Cómo se realiza esta postura erótica?

Para realizar esta postura erótica extraída directamente del Kama Sutra, la mujer debe tumbarse boca arriba y, doblando las piernas, llevar sus rodillas hacia su pecho. El hombre, arrodillado ante la mujer y con las piernas abiertas, penetrará a la mujer. Colocados así, la mujer podrá agarrar sus propios tobillos o podrá optar por que sea el hombre quien lo haga.

Es cuando el hombre sujeta los pies de la mujer cuando más sentido adquiere la expresión de “el barco de vela” como nombre de esta postura erótica. Colocados así, el hombre sujeta los pies de la mujer como si se trataran del timón de un barco de vela que navegara sobre un oleaje de sensaciones, todas ellas placenteras.

El hombre, teniendo los pies de la mujer ante sí, puede acariciarlos o puede, incluso, tomar esos pies para lamerlos o chupetear sus dedos. Para que esta postura erótica del Kama Sutra proporcione el placer esperado tanto al hombre como a la mujer, las rodillas de ésta deberán estar cuanto más cerca del pecho mejor. Dependiendo de la estatura del hombre, y si existe mucha diferencia entre ella y la de la mujer, puede resultar conveniente y recomendable colocar un almohadón o cojín bajo las nalgas de la mujer para, de ese modo, facilitar la penetración y hacerla más cómoda. A la larga, la comodidad jugará a favor del placer.

Virtudes del «barco de vela»

Una de las ventajas de esta deliciosa y excitante postura erótica que es «el barco de vela» es que la vagina de la mujer se ofrece especialmente contraída, lo que posibilita que ejerza una mayor fricción sobre el pene, aumentando así la estimulación sobre éste. Este hecho la convierte en una postura erótica muy indicada para aquellas parejas en las que coinciden (y seguimos aquí la terminología empleada por Vatsyayana al hablar del tamaño de los genitales masculinos y femeninos) un pene tipo liebre y una vagina amplia y profunda (tipo elefante). Es decir: «el barco de vela» es una postura erótica ideal para que hagan el amor aquellos hombres que, digámoslo de una manera suave, no destacan por el tamaño de su pene.

Otra de las ventajas de la postura erótica de «el barco de vela» es que el clítoris queda expuesto y ofrecido. El hombre, al penetrar a la mujer, puede estimular ese clítoris tanto con sus dedos como utilizando algún tipo de juguete sexual que sirva a tal fin. Los estimuladores de clítoris pueden, aquí, servir de gran ayuda al hombre para incrementar la estimulación y el placer experimentados por la mujer.

Una tercera ventaja de esta postura del Kama Sutra es la de posibilitar una penetración intensa y profunda. Colocados así, el hombre puede penetrar a la mujer bien hondo. El nivel de penetración que se da en esta postura exige unos buenos preliminares sexuales. Cuanto más excitada y, por tanto, mojada esté la mujer cuando se produzca la penetración, mucho mejor. Una escasa lubricación puede hacer que la penetración que se produce mientras se practica «el barco de vela» se vuelva incómoda e, incluso y en algunos casos (en aquéllos en los que el hombre está generosamente dotado), dolorosa. Después de todo, no es extraño que los golpes proporcionados por el pene durante la penetración puedan llegar a alcanzar al cuello uterino.

Una cuarta ventaja de esta postura erótica es que, al penetrar a la mujer, el hombre está incidiendo directamente sobre su punto G, lo que sirve para aumentar la estimulación y la excitación femenina.

Al mismo tiempo, al adoptar esta postura erótica del Kama Sutra, la pareja puede experimentar una sensación de fusión especial. El roce continuo con las nalgas y la parte posterior de los muslos de la mujer permite el establecimiento de esa sensación de fusión, lo que siempre redunda, de manera positiva, en el placer experimentado por la pareja.

Otra de las características de esta postura erótica es la sensación de vulnerabilidad que puede sentir la mujer al elevar sus piernas y dejar sus genitales completamente expuesta a la visión de un hombre que será, en todo momento, quien determine el ritmo y el nivel de penetración del coito. El hombre se siente especialmente dominador y controlador y eso, psicológicamente, juega a favor de que el hombre disfrute especialmente de esta postura erótica del Kama Sutra.