Sexo oral tántrico

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Un acto de especial intimidad

El sexo oral es uno de los actos más íntimos que puedes realizar con tu pareja. Todos tenemos un profundo anhelo de mantener una relación íntima con otra persona. Este tipo de intimidad es posible. El sexo oral la permite. Pero para que esta intimidad tenga lugar necesitas el consentimiento emocional de tu pareja. Ninguna práctica puede ni debe imponerse. La del sexo oral, en ese aspecto, no es una excepción.

El sexo oral, bien mirado, es una meditación en sí mismo. Está perfectamente diseñado para que entres en contacto contigo mismo y para que centres toda tu atención en ese momento compartido con tu pareja y en el que toda la actividad y la concentración confluyen en un punto muy concreto del cuerpo de tu pareja. El sexo oral, en ese aspecto, permite esa abstracción del tiempo y esa concentración que, seguramente, otras prácticas sexuales no permiten.

Mientras practicas el sexo oral, imagina que todo el amor que sientes por tu pareja se está expresando, a través de tu cuerpo, y se está volcando en ella a través de tu tacto. Es ese contacto físico de tu boca con sus genitales lo que permite crear un círculo de energía que os une y del que formáis parte imprescindible. Es ese contacto físico, también, la forma de honrar y adorar especialmente a tu pareja. Para hacerlo no es necesario utilizar la técnica más depurada. La luminosidad a este acto no se la dará, en el fondo, la técnica: se la dará el amor invertido al hacerlo.

Si se tienen prevenciones de algún tipo respecto al sexo oral, éste es el mejor momento para despojarse de ellas y dejarlas atrás. El Tantra considera que la forma humana es una manifestación directa de la divinidad. Por eso anima a honrar y celebrar cada parte, genitales incluidos. Antes de iniciar las meditaciones relacionadas directamente con el sexo oral se recomienda disfrutar de una agradable ducha de agua caliente y de relajarse con ella mientras se siente la emoción creciente de saber que se va a realizar un acto de amor muy sexy y agradable. Que no lo hayas hecho nunca no importa. Tú, que confías en el Tantra, sabes ya seguramente que el Tantra es conocido también como “el gran experimento”.

Durante la realización del sexo oral, dador y receptor están en una posición vulnerable. También están en un momento que puede y debe ser aprovechado para intensificar la confianza mutua. Para que esa intensificación se produzca, hay que olvidarse del propio ego y dejarse ir. Cuanto más a menudo se realice esta práctica, más se avanzará hacia el éxtasis, hacia el amor divino y hacia la disolución de los dos miembros de la pareja en la dicha.

Intercambio oral

La meditación que vamos a proponerte te proporciona la oportunidad de expresar tus más profundos pensamientos y deseos. Compartir tu verdad, sin trabas, mientras participas en este acto de gran intimidad, te acercará a tus sentimientos más auténticos. Hablad y escuchaos, pero no intentéis analizar lo que estáis escuchando. Mostraos, simplemente, empatía mutua. Y seguid los siguientes pasos:

  • -Asegúrate de que la temperatura de vuestro espacio sagrado es agradable.
  • -Realizad el saludo de apertura de todo ritual tántrico.
  • -Que la mujer coloque sus manos sobre el lingam (pene) de su compañero y también sobre el pecho, enviando energía a los chakras del mismo. Y que no espere más. Que comience a darle placer con la boca. Que se concentre en las sensaciones propias y ajenas. Y que respire. Que de tanto en tanto deje que su garganta y su boca descansen antes de continuar dando placer a su pareja.
  • -Mientras está recibiendo ese homenaje oral, el hombre debe decir lo que entra en su mente. La mujer no tiene que responder. Debe sentir esas palabras como un suave oleaje que la acariciara mientras ella sigue con su tarea, que no es otra que la de lamer, mamar o besar el pene de su pareja.
  • -Transcurridos cinco minutos, hombre y mujer deben intercambiar sus papeles. Que ahora sea el hombre el que brinde placer a su pareja y la mujer la que exprese en voz alta sus pensamientos y sensaciones.
  • -Si el deseo empuja a ello, y pensando siempre en la idea de honrar a la pareja, se puede realizar el acto sexual antes de finalizar el ritual. También puede bastar al hombre y a la mujer (o a uno de los dos) el concluir con una eyaculación o un orgasmo gracias a la mera acción propia del sexo oral.
  • -Concluido el acto, el hombre y la mujer deben realizar el cierre ritual.