69 y Tantra

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Sexo oral al unísono

Honrar los genitales de la pareja mientras ella honra los nuestros crea un lazo especial entre los amantes. La creación de un círculo apasionado entre esas dos personas que se devoran mutuamente y al unísono los genitales hace que se forme también un círculo de energía creciente y centrifugador que se va incrementando progresivamente, mientras la felación y el cunnilingus se realizan, hasta alcanzar las esferas más altas: aquéllas que están reservadas al gozo orgásmico.

Este banquete genital mutuo no sólo afecta a la genitalidad misma de la pareja. El placer que proporciona va más allá. La energía parte de los genitales, sí. Y es en los genitales donde esa energía adquiere temperatura. Pero esa energía se va expandiendo en oleadas por todos los rincones del cuerpo. Como un tsunami, esa energía llega a la última de nuestras células cuando, a través del Tantra, sabemos extraer a esa maravillosa experiencia de comer y ser comido todos sus matices de placer.

El sexo oral mutuo, el famoso 69, es una de las representaciones más completas de la armonía que puede alcanzarse entre los principios masculino y femenino. La satisfactoria sensación de dar y recibir a un tiempo, de entregar y tomar, puede proporcionarnos una satisfactoria sensación de equilibrio que puede acercarnos a ese ideal que componen, en su abrazo, Shiva y Shakti.

De hecho, y con un poco de experiencia a las espaldas, el practicante del Tantra podrá descubrir cómo el sexo oral es, en el fondo, algo mucho más sexy e íntimo que las relaciones sexuales completas.

Postura lateral

Esta postura aparece recogida en el Kama Sutra. Estamos hablando, pues, de una postura clásica. Y clásico entre los clásicos es, sin duda, el 69. Muy difundido. Muy famoso. Y muy fácil de ejecutar. Sirve para relajarse y disfrutar de una postura cómoda. Para mejorar dicha postura y hacerla aún más cómoda basta recurrir a unas almohadas para levantar la cabeza o las nalgas si fuera necesario.

Una vez con las almohadas a vuestro alcance, vamos a proponeros un ejercicio tántrico que, basándose en el clásico 69, os ayudará a extraer de él las máximas posibilidades de placer. Para ello, os debéis tumbar de lado y en posición invertida uno respecto al otro.

Una vez colocados así, haced que vuestra cabeza se coloque entre las piernas de vuestra pareja.

Podéis, para empezar, actuar del siguiente modo: que la mujer comience a dar placer a su pareja mientras el hombre hace que su boca repose sobre la vagina de la mujer. Después intercambiad los roles, que el hombre proporcione placer a la mujer mientras la boca de ella reposa, prácticamente inactiva, junto al pene del hombre.

Ahora, quizás, queráis ya proporcionaros placer al unísono. Habrá llegado entonces la hora de cerrar el círculo, de ejecutar como es debido el mítico 69. Lameos mutuamente. Comeos mutuamente. Daros placer mutuamente. Y hacedlo durante tanto tiempo como sea posible.

Postura de Shiva dominante

Ésta es una postura en la que el hombre parece dominar toda la acción, ya que se encuentra en la parte superior. Algo importante al adoptar esta postura es intentar no desplomarse sobre la pareja. Es imprescindible mantenerse firme y tomarse un breve descanso cuando se necesite.

En esta postura, la mujer se acuesta, boca arriba, con la cabeza apoyada en la almohada. El hombre, entonces, se arrodilla sobre ella, con las rodillas cerca de su cabeza y ligeramente a un lado de su cuerpo.

El hombre, entonces, desliza sus manos por debajo de su compañera, tomándola por las caderas para elevarla directamente hacia arriba. Una vez colocada, con una almohada correctamente colocada para que esa elevación de las caderas se produzca de forma más relajada y requiera menos esfuerzo, el hombre, con sus dedos, estimulará la vagina de la mujer mientras con la lengua juguetea con su clítoris. Los movimientos deben ser suaves, sobre todo al principio. Después puede aumentarse progresiva y lentamente la presión que se ejerce sobre esa perla maravillosa que corona el lugar sagrado de la mujer, ése al que el hombre rinde cumplido homenaje al realizar la meditación tántrica que estamos describiendo aquí.

La mujer, entonces, moverá lentamente la cabeza para encontrar el pene de su pareja. Una vez localizado (no será difícil, seguro que ese cunnilingus que el hombre estará realizando le habrá servido para sentirlo endurecido y erecto), la mujer podrá, utilizando las técnicas de sexo oral que ya se han descrito en algún post anterior, estimular esos genitales que están pidiendo a gritos la acción combinada de manos, lengua y boca para encontrar, finalmente, el ritmo modulado y sabio que le conducirá a ese placer maravilloso que es el de dejarse ir y vaciarse mientras se asiste al orgasmo incontenible y gozoso de la pareja.