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Erotismo no genital

El masaje erótico es algo más que un masaje genital. Convertir todo el cuerpo en materia erótica es uno de los objetivos que debemos cumplir cuando, dejándonos guiar por técnicas heredadas de las culturas orientales, nos entregamos a la tarea gozosa y estimulante de masajear a nuestra pareja o de ser masajeados por ella.

Entre estas tradiciones de culturas milenarias que siempre han prestado especial atención al bienestar corporal y que, al contrario que las culturas herederas del pensamiento judeo-cristiano, han concebido lo físico y lo espiritual como un todo que permanece unido y que, como tal, debe ser tratado, está la tradición hindú. La cultura milenaria de la India nos ha dejado en herencia un sinfín de técnicas de masaje que también pueden aplicarse a la práctica erótica. Una de esas técnicas es la que hace referencia al masaje de la cabeza.

La relajación es, sin duda, uno de los requisitos necesarios para disfrutar de verdad de una relación sexual que quiera ir algo más allá del simple desahogo corporal. Un cuerpo relajado es un cuerpo preparado para disfrutar de todas las maravillas que el sexo puede proporcionar más allá de lo exclusivamente genital. Para conseguir esa relajación puede ser idóneo el masaje de cabeza que te vamos a proponer a continuación.

Heredado de la tradición ayurvédica, este masaje servirá para trabajar los tres chakras superiores. Para iniciar el masaje de cabeza, y como en todo tipo de masajes, es necesario preparar el espacio en el que el masaje va a ser realizado. Una música agradable y unas velas aromáticas encendidas siempre vendrán bien para ambientar ese espacio retirado y tranquilo en el que va a realizarse el masaje de cabeza.

Preparativos del masaje craneal

Preparado el espacio, quien va a recibir el masaje de cabeza debe sentarse de una manera relajada y cómoda en una silla o taburete. Sentada, tanto ella como quien realiza el masaje deben respirar pausada y hondamente.

El masaje se iniciará en la zona de la parte alta de la espalda, los hombros y el cuello. Este masaje debe ir desde el trapecio (en la base del cuello) hacia los hombros. Hacer pequeños círculos sobre la espina dorsal, trabajar los hombros haciendo rodar el dorso de la mano sobre ellos, trabajar la base del cráneo, continuar con esos círculos dibujados con los pulgares hasta llegar a la línea del pelo serán movimientos ideales para avanzar hacia el masaje de la cabeza.

Una vez se hayan relajado las partes citadas, puede dejarse que la cabeza caiga sin que ninguna tensión ni esfuerzo por evitarlo consiga impedirlo. Con la cabeza caída, quien actúa como masajista colocará una de sus manos en la nuca, justo en la línea de nacimiento del cabello. Con la otra mano en la frente, se realizarán tres movimientos de la cabeza, sin forzar en ningún momento, en tres ocasiones.

El masaje del cráneo

Una vez hechos esos tres movimientos se iniciará el propiamente dicho masaje de la cabeza. Para hacerlo, es importante que el cabello esté suelto. Colocando las manos, con los dedos abiertos y apuntando hacia arriba, en los laterales de la cabeza, se realizará un movimiento semejante a aquel que realizamos cuando lavamos la cabeza a alguien. Es importante, al realizar este movimiento, que tanto los talones de la mano como los dedos se mantengan en todo momento en contacto con el cuero cabelludo. Los dedos sólo se separarán del cuero cabelludo cuando se llegue a la parte superior de la cabeza. Cuando se llegue ahí se deberá mantener la presión de los talones de la mano. Este movimiento se realizará unas cuantas veces para, con ello, cubrir todo el área del cuero cabelludo.

Con una mano en la frente y la otra colocada en la nuca, el masajista frotará el cuero cabelludo moviendo la mano de adelante hacia atrás de manera vigorosa. Tras ello, y para continuar con el masaje de cabeza, se usarán las yemas de los dedos para frotar todo el cuero cabelludo. Después serán las sienes las que, a base de realizar sobre ellas pequeños círculos, serán masajeadas.

Hecho todo esto, se puede decir que el masaje de la cabeza está finalizado. Para poner la guinda al masaje de esta parte del cuerpo nada mejor que realizar movimientos suaves y cada vez más leves que vayan desde la frente hasta la nuca.

Finalizado este masaje de cabeza con resabios ayurvédicos la persona que haya recibido el masaje se encontrará con sus chakras superiores alineados y en balance y, por supuesto, completamente dispuesta a recibir y disfrutar de todas las caricias y besos que su amante tenga a bien regalarle.

Este masaje de cráneo tiene, además, unos efectos que, más allá de la relajación que deseamos conseguir para disfrutar de una manera tántrica o mucho más espiritual de una relación sexual, inciden de manera muy positiva sobre la salud. Alivios de dolor, aumento de la movilidad de las articulaciones del cuello, respiración más profunda y serena, un sueño más reparador y profundo y una reducción de la ansiedad o de la depresión serían algunos de los efectos beneficiosos de este masaje de cabeza que te hemos propuesto. Ponlo en práctica. Seguro que no te arrepientes.