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¿Cómo hacer la respiración oceánica en pareja?

Para empezar, ajustar el temporizador durante cinco minutos y siéntate enfrente de tu compañero, con las piernas cruzadas y con las rodillas de uno y otro tocándose (con o sin ropa), o con la mujer sentada en el regazo del hombre. Centra ahora en el ojo izquierdo de tu pareja una mirada lenta y cariñosa, una mirada que sea consciente de todo el universo que se abre tras ese ojo. Observa la respiración de tu pareja. Deberéis sincronizar las dos respiraciones, buscar el mismo ritmo mientras seguís mirándoos de una manera suave y llena de reconocimiento.

En ese momento podréis comenzar vuestra respiración oceánica. Al unísono. Escúchate y escucha cómo tu pareja inhala y exhala. Si su respiración es inaudible, pídele que haga más ruido. Nos han enseñado a respirar de una manera silenciosa, por eso una respiración más vocal y sonora puede ser un obstáculo importante a vencer por algunas personas. Buscad un ritmo lento que sea cómodo para ambos. Disfruta de ese momento de observar y mirar lentamente a tu pareja mientras compartís el mismo aliento y sonido. Si tu mente se distrae, vuelve a concentrarte en la respiración. Ella te devolverá al camino correcto.

Debéis estar dispuestos a acercaros y entrar en otro modo de ser. A menudo nuestra mente ofrece una resistencia que deberemos vencer, recuperando el control sobre nuestra voluntad pensando que, más allá de ese punto de resistencia, nos espera un trance amplio y delicioso. Puedes tener seguro que esa mente que se te escapa hacia el pensamiento diario regresará a la meditación y a la relajación que buscas después de unos minutos de observar vuestra respiración. Para ello, deberás aumentar tu poder de concentración y atención. Deberás ser paciente. Si lo haces, la recompensa será grande.

Todo ejercicio de respiración oceánica termina con un saludo ritual que se ejecuta del siguiente modo. Coloca las manos en posición de oración, con los pulgares tocando el esternón. Inhala profundamente con tu pareja. Inclinaos hacia delante el uno hacia el otro mientras exhaláis y hacéis que vuestras frentes se toquen en ese punto al que llamamos “tercer ojo” u “ojo de la mente”. Este saludo hace los honores y honra a ese destello divino que habita dentro de cada uno de nosotros y es el cierre a muchas de las actividades que se te irán proponiendo.

Algunas experiencias en la resporación oceánica

Uno de nuestros lectores nos comentó lo siguiente tras haber practicado una sesión de respiración oceánica junto a su pareja:

Jamás había mirado a María como que antes de tomarme el tiempo necesario para mirarla realmente. Supongo que por lo general la vida no nos concede el permiso para vernos realmente el uno al otro. Dejar que nuestros pensamientos fluyeran y sincronizar nuestras respiraciones hizo que me sintiera muy relajado y, ¿cómo decirlo?, transportado hacia otra realidad.

Bien, ahora sólo tenéis que practicarlo vosotros y enviadnos vuestros comentarios.