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Masturbándose con un plug anal

La mayoría de los debates e informaciones sobre el juego anal hacen referencia y recalcan la importancia y los efectos de la estimulación prostática. ¿Quiere decir eso que las mujeres, al carecer de próstata, deben quedar al margen de este tipo de placer? Ni muchísimo menos. En más de una ocasión se ha señalado cómo el ano es una parte de la anatomía en la que confluyen un sinfín de terminaciones nerviosas sensibles y muy estimulable. Al igual que las mujeres disfrutan de la sensación de plenitud en sus vaginas, también pueden sentir esa sensación de plenitud analmente. Un dedo, un juguete o el pene de un compañero pueden servir para que una mujer sienta esa sensación de plenitud.

El muro que separa la vagina del ano es un muro delgado y delicado. Por eso la combinación de un butt plug con un consolador puede ofrecer una extraordinaria estimulación del punto G.

La masturbación anal es un requisito previo para disfrutar a la larga y de lo lindo de una penetración anal. Por desgracia, hay mujeres que han tenido una mala experiencia con el sexo anal. La insensibilidad de sus socios ha sido, en la mayoría de los casos, el motivo. No todo consiste en meterla por detrás. Una buena sesión de sexo anal requiere, ante todo, la participación voluntaria y decidida de los socios. No vale que, aprovechando una postura “a cuatro patas”, el hombre penetre analmente y sin avisar a su pareja. Se debe estar de acuerdo. Se debe haber hablado. Se tiene que haber decidido experimentar con esa forma de sexualidad. Un alto grado de excitación, una buena comunicación y una lubricación generosa y abundante son imprescindibles para que el sexo anal se convierta en una experiencia gozosa, alejada de todo prejuicio de dolor o suciedad. La masturbación anal muestra el camino que, recorrido, permitirá a la larga que se pueda disfrutar del coito anal, un acto íntimo y capaz de desencadenar un nuevo nivel de excitación emocional en el seno de una pareja.

Lubricación e higiene

Dolor e higiene son las dos máximas preocupaciones de quien se estrena en el sexo anal. En primer lugar hay que tener en cuenta una cosa: el sexo anal no debe ser doloroso. Si, iniciada la práctica, se siente dolor, es porque algo se está haciendo mal. Indudablemente, si es así se debe parar inmediatamente. Las personas tienden a sentir dolor por dos razones principales. La primera es la falta de lubricación. La segunda, que el ano haya sido forzado. Si se está convenientemente excitada, si se está relajada y la lubricación es abundante, no debería experimentarse dolor alguno. Al contrario que la vagina, el ano no produce su propia lubricación, por lo que es fundamental, cuando se practica el sexo anal, mantener ano y juguete bien lubricados.

Para la actividad que vamos a proponer es necesario contar con la ayuda de un plug anal, también conocido como tapón anal. El tapón anal, para ser seguro, debe disponer de una base acampanada. Para iniciarse, es mejor escoger algo no demasiado grueso. Para aumentar el tamaño de plug siempre se está a tiempo. Cuando se disponga de algo de experiencia ya podrá buscarse un tapón anal un poco más… imponente.

La actividad que vamos a describir está especialmente dirigida a las mujeres, pero los hombres pueden seguir las mismas instrucciones para insertar y jugar con los tapones anales. Ellos pueden servir para estimular la próstata y, así, proporcionar al hombre que los utilice orgasmos más intensos.

Antes de empezar, debes asegurarte de que tienes las uñas recortadas y limpias. Mantén cerca de ti el bote de lubricante. Asegúrate también de que el juguete se encuentra perfectamente limpio y tiene una base acampanada para evitar que puede introducirse recto arriba, hasta alojarse entero dentro de él.

Caliéntate un poco. Ponte cachonda. Mírate en un espejo para ver lo que estás a punto de hacerte o lee o visualiza material erótico.

Siéntete cómodo. Experimenta con un par de posturas para encontrar la que es más cómoda y la que te permita acceder a tus nalgas. Acostada de lado, que una de tus manos se dirija hacia tu clítoris mientras que con la otras llegas hasta la parte de atrás de tu ano. Puede ser, también, que te acuestes sobre tu estómago con un vibrador atado con cuerdas o mantenido bajo ti. O puede ser que prefieras ponerte en cuclillas. Esta posición puede servirte para mirar tu ano en un espejo. Tú en cuclillas y con un espejo en el suelo, entre tus piernas, puede ofrecerte una muy estimulante y excitante visión de tu culo y de su mágico agujero. También puedes escoger la ducha. Esta opción te ofrece una combinación de calor, agua y limpieza que puede resultarte muy atractiva.

Si nunca te has detenido a mirar y examinar convenientemente tu ano, éste es el momento de hacerlo. Aplica lubricante en la palma de tu mano y explora la piel alrededor de tu ano. Golpéalo suavemente. Observa cómo reacciona cuando lo haces. Toma nota de cualquier sensibilidad especial que notes. Respira profundamente y concéntrate en tu principal tarea en este momento: relajar los músculos.

Ha llegado el momento de introducir un dedo en tu ano. Expira y, al hacerlo, haz un poco de fuerza, como si quisieras hacer de vientre. Al hacerlo, introduce tu dedo. Una vez pasado el esfínter, deja que tu ano se acostumbre a la sensación de tener algo introducido dentro de él. Cuando haya pasado ese pequeño margen de tiempo, intenta realizar un suave movimiento circular. Hay muchas personas que disfrutan y gozan de ese movimiento. Hazlo, lógicamente, siempre que te cause placer. El placer es el objetivo. El dolor queda absolutamente prohibido.

Retira tu dedo, añade lubricante a tu butt plug y, a continuación, intenta insertar el juguete. Si tienes problemas, no fuerces. Masajea el ano, relaja los músculos y vuelve a intentarlo. Quizás cambiar de postura pueda ayudarte. Una vez que el juguete esté en el interior, déjalo ahí durante un rato, hasta que tu ano se acostumbre al objeto. Quizás sientas la necesidad de empujar hacia fuera. Esa sensación es normal. Hay que acostumbrarse a ella, tratar de relajar los músculos y esperar a que dicha sensación disminuya.

Con el juguete ya dentro de tu culo, empuja un poco más. ¿Te sientes bien? Añade lubricante. Cuando el butt plug esté insertado, déjalo ahí. Ahora ya puedes centrarte en estimular otros puntos de tu anatomía. O puedes, si te apetece, realizar ligeros movimientos con el plug. Empuja suavemente, gíralo lentamente o enciende las vibraciones si tu plug es un vibrador anal. Si el tapón que has elegido para tu masturbación anal es un tapón curvado, haz que la punta de la curva apunte hacia tu estómago. Esta manera de colocar el tapón puede servir para estimular indirectamente tu punto G.

Una vez introducido el tapón en tu ano puedes, también, experimentar con caminar por la casa con él insertado. Ese pequeño movimiento que el plug irá realizando dentro de tu ano no sólo servirá para que te vayas encendiendo un poco más, sintiéndote gratamente estimulada. También servirá para que tu ano se vaya acostumbrando a una sensación que, muy probablemente, te acabe sugiriendo la idea y el deseo de tener un pene real dentro de tu culo.

Disfruta de ese tapón. Siéntelo dentro de ti mientras accedes a tu clítoris y te masturbas. Seguramente te gustará sentir la sensación del orgasmo mientras sientes dentro de ti la presencia estimulante de tu plug. Puedes utilizar, para masturbarte, tu vibrador favorito. O puedes hacerlo con la mano. Cuando te hayas corrido es muy probable que desees quitarte el tapón. Hazlo, pero siempre suavemente.