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Látex y fetichismo

Si hay un material imprescindible en el universo del BDSM y el fetichismo, ése es el látex. El látex es la segunda piel de muchos practicantes de BDSM y el oscuro objeto del deseo de mucho fetichista. Hay quien asocia esa adoración por el látex de los fetichistas del mismo con la adoración que el bebé tiene por el caucho de la tetina de su chupete.

Sea o no ésa la causa del fetichismo del látex, lo cierto es que es el tacto o el olor del mismo, o incluso el sonido que se produce cuando dos cuerpos vestidos con látex se rozan, o la sensación de resbalar sobre una sábana de látex cuando se hace el amor, o la de (esto es común en muchas mujeres) sentirse provocativamente desnuda sin estarlo, lo que convierte al fetichista del látex en tal.

Amos y Dóminas, en el universo BDSM, acostumbran a vestir alguna prenda de látex que, combinada con el cuero, dan a su imagen ese punto agresivo que tan bien sienta a ese tipo de prácticas. En prácticas extremas, el traje integral de látex, que incluye la máscara, sirve para desproveer el individuo que la lleva puesta de personalidad.

Cuidado del látex

Para mantener en buen estado las prendas de látex hay que extremar los cuidados de las mismas. Una prenda de látex pierde su atractivo si pierde su brillo. Para mantenerlo y, al mismo tiempo, cuidar la prenda, hay que seguir al pie de la letra los siguientes consejos:

  • Utiliza polvos de talco o algún tipo del lubricante para aplicarlo en el interior de la prenda de látex. Eso permitirá que, al ponértela, ésta entre sin dificultad y sin pellizcarte.
  • Al colocarte la prenda de látex debes hacerlo tirando con mucho cuidado de ella y teniendo siempre presente el que ningún anillo, pulsera, etc. pueda dañar la prenda de látex. El mismo cuidado debes tener si tienes las uñas largas.
  • Si quieres dar brillo a una prenda de látex puedes hacerlo con una gamuza o un paño y un poco de silicona líquida. Es importante que el paño no suelte pelusa. En caso de tener prisa, la silicona en spray puede ser una buena solución a la hora de dar brillo a una prenda de látex.
  • Las prendas de látex pueden lavarse. Eso sí: hay que hacerlo con cuidado y procurando que el agua no tenga mucho cloro. El agua salada queda también descartada a la hora de lavar las prendas de látex. A mano y con agua jabonosa templada: así es como deben lavarse. Como jabón puede utilizarse un jabón para lavar los platos e, incluso, un jabón normal. Lo verdaderamente importante, una vez lavada la prenda, es aclararla bien para que no quede en ella rastro de jabón alguno.
  • Las prendas de látex deben secarse lentamente. Acelerar el proceso de secado sólo puede servir para dañarlas.
  • Una vez se haya secado la prenda de látex hay que poner polvos de talco en su interior y colgarla de una percha que siempre debe estar acolchada. Una percha no acolchada puede dañar la prenda de látex.
  • La prenda de látex debe mantenerse alejada de los rayos del sol y del calor. Unos y otro hacen que se debiliten las costuras de las prendas y que éstas pierdan su brillo. Por eso hay que guardarlas en lugares oscuros y frescos. Envolver dichas prendas con una bolsa plástica (una de basura puede servir) puede ser una buena manera de guardarlas y conservarlas en buen estado.

Todos estos consejos te servirán para mantener la flexibilidad y el brillo de tus prendas de látex. Si aún no posees ninguna o deseas aumentar tu colección ahora puedes hacerlo de una manera sencilla y económica. Te basta con entrar en el catálogo de prendas de látex.


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