El sexo virtual

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Sexo on line

¿Qué se entiende por infidelidad? ¿Dónde están los límites que separan el coqueteo de la infidelidad? Cuando dos personas conectan virtualmente y despiertan mutuamente su sexualidad, ¿tienen una aventura sentimental? ¿Se entiende eso como infidelidad a la pareja de uno u otra? Después de todo, no son los cuerpos quienes entran en contacto, sino los cerebros.

Por desgracia, cuando se trata de sexo e internet se habla demasiado de adicción sexual, de traiciones, de engaños, de problemas que acaban afectando a la pareja. Eso hace que muchas personas se alejen de una experiencia que, siendo muy excitante, puede influir directa y positivamente en la sexualidad de la pareja. Si de verdad ahondáramos en lo que habitualmente suele suponer este tipo de contactos, comprobaríamos cómo las buenas experiencias sobrepasan a las malas, y cómo este tipo de experiencias pueden suponer, a corto y medio plazo, un enriquecimiento de la propia sexualidad.

Para empezar, la masturbación puede tomar otro sentido y adquirir otra intensidad. Tampoco hay duda sobre el hecho de que nuestra capacidad de expresión sexual mejora gracias a ese intercambio de ítems sexuales que pueden producirse a través del chat. El chat permite expresar cosas que son mucho más difíciles de expresar en directo. Ser capaz de articular los propios deseos a través del chat y de negociarlos con un compañero virtual es una excelente gimnasia para poder hacerlo, finalmente, en la vida real. La autoestima y la confianza en uno mismo aumenta. Y también aumenta la imaginación. El hecho de que todo se reduzca a palabras, sin consecuencias directas, permite que la imaginación se eche a volar.

Las experiencias sexuales a través de internet también contribuyen al crecimiento de una cultura sexual más rica y variada. Mientras la acción permanece en el reino de la fantasía, las personas están más dispuestas a explorar nuevas actividades sexuales. Esto puede añadir temperatura suficiente como para que se considere la posibilidad de incorporar el sexo virtual de una manera más o menos habitual al repertorio sexual de nuestra vida.

El hecho de que no tengan que asumirse compromisos, de que no haya que preocuparse de si se practica o no sexo seguro, y de que las apariencias queden al margen permiten mostrarse más aventurero de lo que en realidad se es y, al mismo tiempo, adquirir un gran conocimiento sobre los gustos y filias sexuales que el sexo opuesto puede tener.

Algunas ideas para practicar el sexo virtual

Sabiendo ya todo esto, sabiendo que la práctica del sexo virtual puede ser una gran idea enriquecedora de la sexualidad, ha llegado el momento de proporcionar unas cuantas ideas para ponerlas en práctica.

Una de ellas es practicar este juego en pareja. Registrarse cada miembro de la pareja por separado y contactar cada uno desde un ordenador y una conexión a internet distinta.

Antes de empezar a jugar puede tenerse a mano un vibrador para el clítoris y un anillo vibrador o una funda de pene para los hombres. Lógicamente, una cosa y otra deben estar en perfecto estado de uso. Las pilas perfectamente cargadas.

Es importante que el chateo se produzca en privado. Es entonces cuando se puede dejar volar la imaginación. Fingir que se es desconocido es una buena idea. Es una ocasión de oro para engrasar la inventiva e intentar seducir a esa persona que se acaba de conocer. El humor, la poesía, el encanto, la originalidad, la ternura, la osadía, el puntito picantón, la indirecta… todo puede servir para seducir a esa persona que está al otro lado del chat. La imaginación servirá para rellenar todo aquello que no podemos ver de esa persona: su rostro, su estatura, las formas de su cuerpo, su manera de moverse, el tipo de ropa…

Hablando sucio

El tipo de caricia verbal responde, fundamentalmente, a los gustos personales de cada uno. Pero, tarde o temprano, será necesario subir el listón. Adentrarse en el dirty talk o el hablar sucio requiere su práctica y al principio siempre puede plantear problemas a toda aquella persona que se adentra en estos juegos.

Para poder practicar ese hablar sucio puede ser interesante practicar antes leyendo algunos libros eróticos, estudiando un poco de léxico sexual o informarse en alguna web erótica o en algún libro. En la sesión de chat puede indagarse sobre las preferencias de la otra persona y, al mismo tiempo, informar sobre las propias preferencias. Ese sistema es un buen camino para ir subiendo la temperatura del encuentro.

Es importante conducir la conversación hacia las zonas en que ambos miembros del chat se sientan más cómodos. Se puede hablar de experiencias vividas, se pueden poner en común, se puede recordar alguna escena de alguna película porno que, por algún motivo, nos haya impactado. Para hablar de todo eso, si se desea, se puede usar la tercera persona. Quizás esa técnica sirva para reducir el nivel de vergüenza.

Al igual que sucede con cualquier otro tipo de historia, el grado de detalle que se proporcione es clave. Por ejemplo: la descripción a través del chat de cómo los pezones se marcan en la blusa de seda puede servir para aumentar la tensión sexual de quien recibe esa descripción. Que quien la haya hecho sepa el efecto que dicha descripción puede tener sobre la erección del pene del destinatario de la misma puede, también, servir para que esa persona note cómo aumenta su deseo sexual. Tras un tiempo de experiencia, ambos miembros del diálogo virtual aprenderán a mantener ingeniosos diálogos sexuales que ayuden a prolongar ese tiempo de calentamiento mutuo.

Juguetes eróticos en marcha

Cuando esa temperatura haya aumentado, hay que poner en marcha el vibrador. Se puede comunicar su uso a la otra parte o no. Si se hace, se puede consentir en que esa parte proporcione las instrucciones correctas para que se utilice el vibrador. Si el vibrador lo es de manos libres, será mucho más sencillo poder atender a la escritura de los mensajes que se van enviando por el chat. Ambas manos podrán actuar sobre el teclado sin tener que destinar una de ellas a la masturbación. Eso sí, será difícil, seguramente, que se pueda escribir en el preciso instante del orgasmo, pero siempre se puede optar por comunicarlo con uno oooooooooooooooooooh que prolongue su cadena de oes hasta que el reflujo del orgasmo permita colocar esa hache que no hace sino realzar la intensidad del placer sentido.

Combinar alguno de estos juguetes con alguno de otro tipo (plug anal, estimulador de pezones, etc.) puede ser una buena idea para hacer aumentar ese placer.

La última revolución para juguetes de este tipo es el juguete que, conectado al ordenador, puede ser dirigido y controlado desde el otro lado. Las posibilidades de placer y de morbo aumentan, así, exponencialmente, convirtiéndose en algo sumamente excitante.

Si el sexo virtual se practica con alguien desconocido, siempre existe la tentación de dar el salto, es decir, de pasar de lo virtual a lo real. Si se tiene esa tentación, hay que tener presente que, al hacerlo, se está asumiendo una serie de riesgos. Es importante, si se acude a un encuentro de ese tipo, tomar algunas precauciones. Debe saberlo alguien de nuestra confianza que se pueda poner en contacto con nosotros y que sepa exactamente a dónde nos dirigimos. Quedar en un “terreno neutral” es otra de las condiciones necesarias para añadir seguridad a uno de estos encuentros. Después de todo, no sabemos a quién podemos encontrarnos al otro lado del chat.