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masturbación

El masaje genital para ella

Es probable que la idea de recibir un masaje genital por parte de tu pareja pueda resultarte sorprendente e inquietante. Porque ofrecer un masaje genital no es ofrecer una relación de sexo completo. Las caricias pre-coitales son una cosa y el masaje genital como camino y fin son otra, aunque unas y otro puedan compartir un tipo de tocamiento determinado.

Sobre la masturbación masculina y compartida

Hay mensajes que triunfan y acaban complicándonos la vida. Por ejemplo: el mensaje que ha calado hondo en el cerebro de los hombres y que les dice que deben centrarse principalmente en el placer del cuerpo de su pareja. Ha calado tanto que, hasta cierto punto, el hombre se ha olvidado de disfrutar de las sensaciones de su propio cuerpo.

El auto-masaje erótico

Pregúntate quién fue tu primer amante. Si eres absolutamente sincero, lo más normal es que contestes que tú mismo fuiste tu primer amante. Tú mismo descubriste tus genitales. De hecho, el acto sexual más prevalente es la masturbación.

Historia del masaje (I)

El masaje erótico tal y como lo conocemos hoy en día (con su final feliz y todo, con esa eyaculación conseguida por la intervención manual o bucal de quien realiza el masaje) es herencia de prácticas que ya se realizaban hace centenares de años y que fueron evolucionando desde una funcionalidad fundamentalmente terapéutica hasta la adquisición de un carácter eminentemente erótico.

A la caza del punto G

Para jugar al juego que te proponemos necesitas poca cosa: un vibrador o un consolador y un poco de lubricante. Si lo deseas, también puedes servirte de un acompañante, pero no es imprescindible. Esta cacería puedes realizarla sola. Hasta sería interesante, si no has practicado antes, que la hicieras sola.

Masturbarse con una funda de pene

No descubrimos nada nuevo si decimos que los hombres no sólo se han masturbado a lo largo de la historia con las manos. Desde frotarse contra la almohada hasta buscar agujeros más o menos extraños y acogedores, la gama puede ser tan amplia como la imaginación del masturbador.

De goma, sí; pero muy real

Se las ha empleado demasiado en películas bufas. Se han hecho demasiadas bromas sobre ellas. En series de televisión o en gags de programas de humor han aparecido ridiculizadas y burdas. En cierto modo, la imagen que ha quedado de ellas es la de una especie de globo hinchable lleno de costuras y sólo atractivas a la vista de salidos muy salidos y que están muy solos.

Masturbándose con un vibrador

Puede ser (esperamos) que hayas conocido el orgasmo y lo hayas gozado sin necesidad alguna de recurrir a un vibrador. Si es así, es muy fácil que te preguntes para qué necesitas un vibrador si con tu mano te bastas y te sobras. Sólo te diremos una cosa: ¿para qué lavar a mano si puedes hacerlo a máquina?

Si nunca has tenido un orgasmo

¿Puede ser que nunca hayas tenido un orgasmo? Pues ha llegado el momento de que te saques esa espinita que llevas clavada y descubras la gloria que todo orgasmo trae consigo. Te vamos a recomendar dos tipos de consolador que te van a ayudar a ello. Los hemos elegido guiándonos por dos motivos: la intensidad de sus vibraciones y su poco aparatosa apariencia.