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Facilitando el placer

La lista de cosas que, a la hora de practicar sexo, serían más fáciles gracias al uso de un juguete sexual, podría ser muy larga. Un ejemplo: para una mujer sería más fácil llegar al orgasmo con un vibrador ya que ese vibrador le ayudaría a estimular su clítoris durante el coito. Con un juguete erótico también sería más fácil llegar al punto G. Y a la próstata. Y prolongar una erección. Al fin y al cabo, la mayor belleza del sexo radica en poder alargar el placer al máximo, en hacerlo durar en el tiempo, en disfrutar de cada paso. Lo mejor es olvidarse del orgasmo y disfrutar del camino hasta llegar a él. Relajarse y, al mismo tiempo, concentrarse en el placer. A ello pueden ayudar los juguetes eróticos.

Escapar a la rutina

¿Te masturbas siempre de la misma manera? ¿Adoptas siempre las mismas posiciones durante el coito? ¿Tienes siempre el mismo modo de lamer cuando practicas el sexo oral? Los juguetes sexuales pueden ampliar tu gama de posibilidades eróticas al ofrecer ciertos tipos de estimulación que con manos o lengua no pueden realizarse. Vibradores, vibradores-cinturones y otros juguetes pueden servir para que ensaye nuevas posturas sexuales, siente cosquillas donde nunca sentiste y añade roces y vibraciones a, por ejemplo, tu próxima mamada. Si el sexo puede plantearse como un festín de sabores, los juguetes sexuales no hacen sino ampliar la gama de sabores de los que disfrutar durante dicho festín.

Adquirir confianza sexual

Coger un juguete sexual y, con él, presionar o introducirlo en sus genitales, no es un gesto banal. Al hacerlo estás tomando conciencia de tus necesidades y apetencias sexuales. En una cultura en la que aprendemos (o se nos enseña) muy poco sobre el placer sexual, ese mero hecho es impresionante, casi revolucionario. De ser pasivos en la búsqueda y consecución del placer, de esperar que alguien nos lo proporcione, nos convertimos en alguien activo. Es como si dijéramos: el placer es cosa mía. El resultado es sencillo: aprendemos más de nuestra sexualidad y adquirimos confianza en nosotros mismos. Gracias a esas dos cosas muy probablemente podremos tener encuentros sexuales más satisfactorios en el futuro.

El juguete sexual no es sólo cosa de uno

Muy injusta es la reputación de “juguetes para solteros” que se le ha atribuido a los juguetes sexuales. Cientos de parejas desmienten esa afirmación con su experiencia. A muchas de ellas les ha cambiado la vida. Gracias al intercambio mutuo y en la utilización entre los dos muchas personas han descubierto una nueva zona erógena que desconocían hasta entonces. También, gracias a la utilización de algún juguete, llegaron al clímax al unísono por primera vez. ¿Cuántas no renovaron una pasión que creían perdida?

Disfrute el estado de ánimo

Una vez iniciado en el uso de los juguetes sexuales, usted descubrirá que cada juego pide un juguete determinado. Las caricias en la espalda pueden ser mejores si se administra algún tipo de lubricante. Los besos pueden ser más efectivos y excitantes si usted está atado a la cama. Imagina el cortocircuito de placer gracias a la oportuna intervención de un vibrador. Los juguetes sexuales incitan a la imaginación y añaden un poco de “chispa” a su vida amorosa.