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¿Quién no ha oído hablar del Kamasutra?

Éste es uno de esos títulos de libros que circulan de boca en boca una y otra vez, año tras año y generación tras generación, pero que no tantas personas como pudiera parecer han leído: Kamasutra. ¿Quién no ha oído hablar de él? Cada cierto tiempo, su nombre vuelve a circular y a hacerse popular. A volverse moda. Se habla de él como se habla del sexo tántrico. Se editan libros, se publican artículos, se realizan vídeos, se proponen cursos… Ideas antiquísimas vuelven a estar en el candelero. ¿Por qué?

Podríamos aventurar una respuesta y decir que existe una expansión de las ideas orientales sobre occidente. Nuestra sociedad (la sociedad occidental) heredó unas tradiciones religiosas eminentemente restrictivas en todo lo que se refiere al cuerpo y a su goce. Ambas cosas (cuerpo y sensualidad) han sido vistas en estas religiones como algo vergonzoso. Nuestra sociedad actual, más hedonista, ha buscado un apoyo ideológico más acorde con su manera de sentir el cuerpo y la sexualidad y lo ha encontrado en esas culturas orientales que nunca han renegado del placer ni de la vertiente material del ser humano. Ese fondo documental y de sabiduría que ofrecen las culturas orientales supone una especie de buena nueva para todas aquellas personas que quieren disfrutar de una manera plena de su sexualidad. A través del Kama Sutra y de las orientaciones tradicionales del Tantra vosotros, los que no concebís vuestro cuerpo como un foco de pecado y sí como un medio (tal vez como el único posible) para alcanzar un gozo completo, podéis empezar a ver vuestra sexualidad y sus prácticas como una especie de espiritualidad. Desde luego, como a nada de lo que tengáis que avergonzaros. Como a algo positivo. Así, el sexo, tan mancillado, tan escondido, empieza a salir de la caverna en la que se le ha escondido y empieza a ser visto como algo natural.

El anhelo por una satisfactoria vida sexual

Todos nosotros anhelamos una interesante y emocionalmente satisfactoria vida sexual. No preguntaremos cuántos la tenemos para que el desánimo y la decepción no cundan entre nosotros. Y más si tenemos en cuenta todas las imágenes “sexuales” que nos rodean. En la publicidad, en la televisión, en el cine. El bombardeo de imágenes de alta intensidad erótica o sensual es constante. Ese bombardeo, tan sugerente, tiene una vertiente negativa. Su lado oscuro. Aquellas personas que, ansiándola, no pueden tener una vida sexual plena y satisfactoria, se sienten doblemente frustradas. Una manera de esquivar esa frustración es comenzar a gozar de la propia sexualidad. Para ello, es bueno aprender teórica y, sobre todo, prácticamente. Hay muchos manuales de sexo, mucha información. Ésta que se ofrece aquí sólo es una más. Como todas, puede servir para que seas más feliz.

El origen del Kama Sutra

Richard Burton no sólo fue un actor que se casó con Elizabeth Taylor, una de las musas de Hollywood. Hubo otro Richard Burton. Éste del que hablamos vivió en el siglo XIX y fue explorador. A él debemos el hallazgo para nuestros ojos occidentales del Kama Sutra. Sir Richard Burton pasó muchos años en la India, estudiando la cultura de lo que entonces era una colonia británica (los tiempos de Gandhi aún estaban por llegar). Esos estudios pusieron al caballero británico con nombre de actor en contacto con textos eróticos milenarios. Estos textos, escritos en sánscrito, fueron traducidos y distribuidos de forma privada a través de la Sociedad Antropológica de Londres. Podemos imaginar a aquellos flemáticos ingleses de la Inglaterra post-victoriana regocijándose en la lectura (y, ¿por qué no?, en la práctica) de aquellos textos llegados desde su colonia preferida. Gracias a Sir Richard Burton y a otros aventureros como él cualquier persona occidental puede acceder y disfrutar hoy en día de textos como el Kama Sutra y beneficiarse de la experiencia y la sabiduría de Oriente.

¿Con quien puedo practicar el KamaSutra?

Lo ideal es practicarlo con una pareja estable ya que existe más complicidad y conexión. El Kamasutra ayudará a revitalizar la vida sexual de la pareja y hará que cada relación se convierta en una experiencia nueva y un desafío diferente. Obviamente no todas las personas disponen de pareja estable y en el caso de los hombres, es más complicado encontrar mujeres para realizar estas prácticas (las mujeres siempre encuentran voluntarios). En este caso, lo mejor es acudir a prostitutas que son expertas amantes y que dominan a la perfección diferentes posturas sexuales. Es más, la mayoría tienen enormes espejos en el dormitorio que ayudan en gran medida a las prácticas sexuales en posturas más complicadas.


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